Dices que no fumas… pero sí fumas: el riesgo de “acomodar” una solicitud de seguro
Cuando una persona solicita un seguro de vida o de gastos médicos, es fácil pensar que ciertas respuestas pueden omitirse porque parecen poco importantes. Después de todo, quizá no fuma todos los días, el síntoma desapareció o el estudio médico todavía no confirma ninguna enfermedad. Pero una solicitud de seguro no se responde según lo que nosotros consideramos importante. Se responde conforme a lo que pregunta el cuestionario y a la información que conocemos en ese momento.


Dices que no fumas… pero sí fumas: el riesgo de “acomodar” una solicitud de seguro
“Yo no soy fumador. Solamente fumo cuando salgo con amigos.”
“Eso fue hace algunos meses; no creo que sea necesario mencionarlo.”
“Todavía no tengo un diagnóstico, así que mejor no pongo los síntomas.”
Cuando una persona solicita un seguro de vida o de gastos médicos, es fácil pensar que ciertas respuestas pueden omitirse porque parecen poco importantes.
Después de todo, quizá no fuma todos los días, el síntoma desapareció o el estudio médico todavía no confirma ninguna enfermedad.
Pero una solicitud de seguro no se responde según lo que nosotros consideramos importante. Se responde conforme a lo que pregunta el cuestionario y a la información que conocemos en ese momento.
No se trata solamente de decir “la verdad”
También se trata de contestar con precisión.
Si el cuestionario pregunta si has consumido tabaco o nicotina durante cierto periodo, la respuesta no depende de si tú te consideras “fumador social”, “fumador ocasional” o “no fumador”.
Depende de lo que realmente hayas consumido y del periodo específico que se esté preguntando.
Lo mismo ocurre con:
síntomas recientes
consultas médicas
estudios realizados o pendientes
tratamientos y medicamentos
cirugías anteriores
diagnósticos
cambios importantes de peso
consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias
No necesitas diagnosticarte por tu cuenta. Si has tenido un síntoma y la solicitud pregunta por él, puedes declarar exactamente eso: qué sentiste, cuándo ocurrió, si consultaste a un médico y qué información tienes hasta ese momento.
Declarar un síntoma no equivale a afirmar que tienes una enfermedad.
¿Por qué necesita conocerlo la aseguradora?
Porque la aseguradora evalúa el riesgo utilizando la información proporcionada en la solicitud y, cuando corresponde, cuestionarios médicos, estudios o documentos adicionales.
Con esos elementos puede decidir, dependiendo del producto y del caso:
aceptar la solicitud en condiciones normales
solicitar más información
aplicar condiciones diferentes
posponer la decisión
o no aceptar el riesgo.
Declarar un hábito, antecedente o síntoma no provoca automáticamente un rechazo. Ocultarlo tampoco garantiza que la póliza será emitida sin problemas.
Solamente traslada el problema hacia el futuro, cuando quizá llegue el momento de utilizar el seguro.
Una omisión pequeña puede convertirse en un problema grande
En México, el artículo 8 de la Ley sobre el Contrato de Seguro establece que quien propone un seguro debe declarar por escrito, de acuerdo con el cuestionario correspondiente, los hechos importantes para evaluar el riesgo que conozca o deba conocer al momento de contratar.
El artículo 47 señala que una omisión o declaración inexacta puede facultar a la aseguradora para considerar rescindido el contrato, aunque el dato omitido no haya influido en el siniestro. La propia ley contempla excepciones específicas, por lo que cada situación debe revisarse con sus circunstancias y documentos; no significa que cualquier error produzca automáticamente el mismo resultado. Ley sobre el Contrato de Seguro, Cámara de Diputados
Por eso no conviene reducir el tema a:
“Si la aseguradora no pregunta, no lo digo.”
La regla práctica es más cuidadosa:
Contesta exactamente lo que te pregunten, sin ocultar información, pero tampoco suponiendo diagnósticos que ningún médico ha establecido.
“Pero mi agente me dijo que pusiera que no”
El agente puede ayudarte a entender una pregunta, explicar el proceso y enviar información complementaria. Lo que no debería hacer es decidir por ti qué antecedentes ocultar o responder el cuestionario como si conociera mejor que tú tu salud y tus hábitos.
La solicitud contiene declaraciones de la persona que busca asegurarse. Por eso debes leerla completa antes de firmar, incluso cuando alguien más haya capturado los datos.
Nunca firmes una solicitud sin revisar:
las respuestas del cuestionario
tus antecedentes médicos
tus hábitos declarados
las coberturas solicitadas
la suma asegurada
y la designación de beneficiarios.
Si encuentras un dato incorrecto, pide que se corrija antes de firmar o antes de que concluya el proceso de contratación.
La respuesta correcta no siempre es un simple “sí” o “no”
Supongamos que una persona fuma uno o dos cigarrillos únicamente en reuniones.
Si el cuestionario pregunta si consume o ha consumido tabaco durante determinado periodo, tendría que contestar conforme a esa redacción y explicar la frecuencia real.
No necesita presentarse como alguien que fuma diariamente, pero tampoco debería responder “no” solamente porque no se considera fumador.
Una explicación precisa podría ser:
“Consumo ocasional: aproximadamente uno o dos cigarrillos al mes en reuniones; último consumo en determinada fecha.”
La aseguradora decidirá cómo evalúa esa información. Esa decisión no le corresponde al solicitante ni al agente.
Una póliza debe comenzar con información completa
El objetivo no es lograr que una solicitud sea aceptada a cualquier costo.
El objetivo es contratar una póliza que haya sido evaluada con información verdadera y que ofrezca mayor certeza cuando llegue el momento de utilizarla.
Decir la verdad podría provocar preguntas adicionales, estudios o condiciones distintas. Eso puede retrasar el proceso o incluso producir una respuesta que no esperábamos.
Pero ocultar información para obtener una aceptación rápida crea un riesgo mucho más serio: pagar durante años por un contrato cuya validez podría discutirse cuando más se necesita.
Antes de firmar una solicitud, recuerda:
No declares lo que crees que la aseguradora quiere escuchar.
Declara lo que realmente sabes sobre tu salud y tus hábitos.
Un buen seguro no comienza cuando llega la póliza.
Comienza cuando la solicitud se llena correctamente.
Roberto Rodríguez — Entre Planes y Café
entreplanesycafe.com.mx
