Toda tu vida financiera en tres etapas

Hay una forma muy sencilla de observar nuestra vida financiera. Podríamos dividirla en tres grandes etapas. Lo curioso es que dedicamos buena parte de nuestra atención a una sola de ellas: aquella en la que trabajamos y generamos ingresos.

Roberto Carlos Rodriguez Guzman

10/7/20262 min read

Toda tu vida financiera en tres etapas

Hay una forma muy sencilla de observar nuestra vida financiera.

Podríamos dividirla en tres grandes etapas.

Lo curioso es que dedicamos buena parte de nuestra atención a una sola de ellas: aquella en la que trabajamos y generamos ingresos.

Primera etapa: alguien más sostiene nuestras necesidades

Durante nuestros primeros años de vida no generamos ingresos.

Comemos, estudiamos, nos vestimos, vamos al médico y tenemos un lugar donde vivir, pero alguien más paga por todo eso.

Nuestros padres, nuestra familia o las personas responsables de nosotros son quienes sostienen económicamente esa etapa.

En algún momento eso cambia.

Comenzamos a trabajar y pasamos de depender económicamente de alguien más a generar nuestros propios ingresos.

Y ahí comienza la etapa más importante para nuestras finanzas.

Segunda etapa: producimos

Trabajamos.

Recibimos un sueldo, cobramos honorarios o construimos un negocio.

Con esos ingresos comenzamos a tomar decisiones: independizarnos, formar una familia, comprar una casa, adquirir un automóvil, viajar, ahorrar, invertir.

También aumentan nuestras responsabilidades.

Y como esta etapa puede durar 30 o 40 años, es muy fácil acostumbrarnos a ella.

Cada quincena llega otro depósito.
Cada mes hay nuevos ingresos.
Cada año seguimos trabajando.

Hasta que empezamos a pensar que eso es lo normal.

Pero esta etapa también termina.

Tercera etapa: seguimos necesitando dinero, aunque dejemos de producirlo de la misma manera

En algún momento llegará una edad en la que probablemente no queramos — o no podamos — mantener el mismo ritmo de trabajo.

Pero hay algo interesante:

retirarnos del trabajo no significa retirarnos de nuestros gastos.

Seguiremos necesitando alimentación, vivienda, servicios, transporte, atención médica y dinero para las actividades que queramos realizar.

Entonces aparece una pregunta que vale la pena hacernos muchos años antes:

¿de dónde saldrá ese dinero?

Puede venir de diferentes lugares.

Una pensión, inversiones, propiedades, un negocio, ahorro acumulado o una combinación de varias fuentes.

No existe necesariamente una única respuesta.

El problema aparece cuando nunca hicimos la pregunta.

Ahorrar ayuda, pero hay otro factor: el tiempo

Supongamos que durante nuestra etapa productiva simplemente guardamos dinero.

Eso ya representa una ventaja frente a no ahorrar nada.

Pero existe otro elemento que debemos considerar: la inflación.

Con el paso de los años, la misma cantidad de dinero puede comprar menos cosas.

No necesariamente desaparecieron nuestros billetes.

Disminuyó lo que podemos comprar con ellos.

Por eso planear el retiro no consiste únicamente en acumular una cantidad.

También implica pensar qué queremos que suceda con ese dinero durante los años que faltan para utilizarlo.

La segunda etapa puede financiar la tercera

Ahí está, para mí, la parte interesante de ver nuestra vida financiera de esta manera.

Durante la primera etapa alguien trabajó para nosotros.

Durante la segunda trabajamos nosotros.

Y durante la tercera necesitaremos que parte de lo que construimos durante nuestros años productivos trabaje para nosotros.

No existe una edad exacta para comenzar ni una solución idéntica para todas las personas.

Alguien puede tener una pensión.

Otra persona puede tener propiedades.

Otra puede construir un portafolio de inversiones.

Otra puede utilizar instrumentos específicamente diseñados para el retiro.

Lo importante es entender algo mucho antes de llegar a esa tercera etapa:

los años en los que generamos más ingresos también son los años en los que podemos preparar aquellos en los que generaremos menos.

Porque algún día nuestro sueldo puede dejar de llegar.

Pero nuestros gastos probablemente no reciban el aviso.

Roberto Rodríguez
Consultor patrimonial y fundador de Entre Planes y Café.